La Muerte de Dreamcast
| Laocoont | 19 Febrero 2010 | 132 Lecturas | 8 |

Parece que el tiempo empieza a cambiar, el aire se torna más cálido cómo avisando que una época toca a su fin y empieza una de nueva. Los últimos coletazos de un temporal que simula una despedida disimulada, cómo diciendo adiós, o mejor dicho hasta el año que viene. Las últimas sonrisas, las últimas voces que viajan junto al viento entrando de cada en casa y silbando al oído de sus huéspedes.
En medio un poco de agua acumulado, invita a los niños a ser chafada, luchando con la oposición de un adulto que ante tanta expresión de júbilo reprime un acto esporádico de alegría, de disfrute. Las calles permanecen vacías, no hay nada y todo es oscuridad, las luces parpadean y las visten de una tenue atmósfera de intriga.
Y en un recoveco de la esquina de un callejón, un pobre mendigo luchando con el frío para sobrevivir y ganar una batalla dura. No es la primera ni por desgracia la última, pero lucha por ganarle un pulso a una muerte implacable, que sin previo aviso azota junto al frío como gran aliada. El pobre tirita de frío, mueve su cuerpo maltrecho y lo esconde entre unos cartones buscando el falso calor que dan un montón de basura y ponzoñosos desperdicios.
Quizás sea su última noche, quizás sobreviva y puede seguir en pie un día más, pero la visita de la oscura y trémula muerte llegará, un día u otro llegará. Tumbado, agazapado, cada instante está grabado en una turbia mente castigada por desgaste. Miedo por desconocer más allá del ahora, por tener un pasado que le persigue, que le castiga y le culpa por no haber correspondido con y para la sociedad.
Los grados inician su descenso paulatinamente, poco a poco, como inscribiendo su esencia a cuchillo en un tronco de árbol añejo. El frío penetra poco a poco desde la medula espinal hasta lo más profundo de las entrañas y el viejo siente su vida desvanecerse lentamente. Siente el susurro de un sueño eterno, que le canta una nana. Su última nana, dulce, sosegada, que le recuerda que un día fue niño.
Poco a poco nota como un hormigueo que desde la punta de los dedos de los pies se va apagando, perdiendo el último resquicio de calor. Asciende para desaparecer, asciende para dejar de existir y permanecer en la nada por siempre jamás y no deja ni un recoveco de este marchito cuerpo sin su mortal visita.
A lo lejos otro hombre contempla la escena y mientras se fuma un cigarro siente profundamente que su cometido ha terminado, que nada más debe hacer, que éste era el último trabajo que le habían asignado. Calada tras calada deja que sus pulmones sean invadidos del espeso y oscuro humo. Humo que un día será juez tal cómo el frío acababa de ejercer su derecho a muerte frente a aquel pobre individuo.
Calada tras calada preguntándose si aquello que debía hacer era lo correcto, si su decisión variará el supuesto futuro. Lo que si estaba claro es que la muerte de aquel mendigo era la primera pieza que haría mover el engranaje una secuencia maquiavélica que daría pie a una ascensión meteórica hacía lo que deberá ser su nueva vida.
Él poseía la clave para el nuevo mundo, él tenía los porqués de una nueva era, pero no estaba preparado para dirigir las tropas que le alzarían a la victoria. Pero el que más corre no es siempre el que llega antes y aquella pobre vida pecó de prematura. Calada tras calada, viendo cómo aquel futuro le pertenecería, siguiendo los patrones que aquel moribundo le había dejado en un trozo de papel. Esperaría en la sombra para aparecer con fuerza repitiendo la fórmula, mejorándola para hacerla fuerte donde el pobre se había equivocado.
Y tirando la colilla al suelo, y acercándose al moribundo cuerpo del que un día fue su compañero de batallas. Cubre el ya marchito cuerpo de aquel pobre hombre, y mientras tapa la blanca tez se le acerca lentamente al oído y le dice al oído:
“Lo siento, pero tu legado es mío”
You might also like
| Under My Pencil #49 Todos tenemos nuestros sueños, algunos más factibles que otros. Los míos se construyen con el tesón... | Gente de altos vuelos Hace ya tiempo que pienso que nuestra sociedad jamás fue capaz de valorar el estado del bienestar.... | Under My Pencil #38 Quizás la gestión del tiempo es un cursillo de esos que deberíamos aplicarnos sin más, nacimos todos... | Réquiem por un blog La palabra Réquiem o misa para los difuntos no augura nada bueno, muchos pueden creer en las teorías... |





Laocoont Recommended 2010
Emu-Bits: Comix Zone
Funny Games: Ikaruga
Reservoir Games: Crayon Physics Deluxe


Un adelantado a su tiempo en muchos sentidos… ains… pena de DC.
Forma muy original de contar la muerte de la DreamCast. A lo mejor con la salida del Natal cuentas la muerte de Wii. Y es que calada tras calada…
Que grande Laocoont.
Pobre DC, espero que no sufriera en exceso…
Trebor20 lo dudo, por otro lado sacar muchos juegos buenos siempre no sera lo mejor por que gran parte de los consumidores son niños por lo que tanto que jugar y tan poco dinero solo puede dar como resultado la pirateria
Lo que voy a decir os parecera una tonteria pero creo que deberian haber reducido los gastos de senmue y haber sacado mas juegos para atraer a nuevo publico.
Pecando de ignorancia videojueguíl preguntaré: ¿Quién era el hombre del cigarrillo?
La respuesta la tienes, buscando que compañía colaboró con SEGA para hacer posible que tuviera una interfaz basada en Windows…
Eso fue intenso… :yes: